Supongamos que adquirió un sistema de alarmas residenciales o para negocio. Antes de hacerlo cumplió con la responsabilidad que como usuario le correspondía y se cercioró de elegir un proveedor con experiencia y reseñas positivas. Se sintió tranquilo con su decisión y continuó con sus actividades, pero más adelante se llevó una sorpresa: un grupo de delincuentes logró desactivar sus alarmas y el robo que temía se perpetró, pese a sus precauciones.
Pareciera la trama de una película de ciencia ficción (o de una de un de horror, considerando el valor de su patrimonio y la inversión adicional en protegerlo). Sin embargo sucede aunque no se trate de algo común y mucho menos sencillo. De todas formas es vital informarse con su proveedor de servicios de seguridad acerca de las medidas que puede tomar para combatir los inhibidores de frecuencia, aparatos de los que se vale el crimen organizado para allanar las propiedades sin que sus movimientos sean detectados.
Pero, ¿cuál es su origen y cómo funcionan exactamente?
Su historia comienza en la Segunda Guerra Mundial, época en la que fueron utilizados para entorpecer las comunicaciones, frustrar las estrategias del bando contrario u obtener su localización. En la actualidad, estos aparatos se siguen empleando con el propósito de bloquear la frecuencia de las señales que se intercambian entre dispositivos.
Sin embargo, el intento de generar estos bloqueos no suele ser exitoso a menos que, detrás del atraco, opere un especialista. La dificultad para utilizarlos radica en que al tratar de inhibir las señales, es necesario provocar que los sistemas se bloqueen a causa de un gran volumen de información inútil, tal como sucede cuando se intenta hacer una llamada en Navidad y, por la saturación de las líneas, es imposible concretarla, pero además tras producir ese estado de “suspensión” hace falta hacerlo durar el tiempo necesario para cometer el robo.
No obstante, en la menor cantidad de casos, cuando el objetivo se logra es porque ese volumen inmenso de información ha podido crearse artificialmente, de tal suerte que los aparatos que empleen esa frecuencia para comunicarse (su alarma y su dispositivo móvil, por ejemplo) queden inutilizados.
Si bien, no es usual que este tipo de intervenciones se lleven a cabo con éxito, en Seguricasa creemos firmemente en que su proveedor de servicios de seguridad deberá considerar este riesgo y ofrecerle soluciones tecnológicas y de uso adecuadas para su prevención.
Por ello, nuestra especialidad y compromiso es poner a disposición sistemas capaces, por sí mismos, de reducir las posibilidades de sufrir un incidente de este tipo, además de brindarle la más completa orientación sobre el funcionamiento de los mismos. Contáctenos y obtenga una cotización de cerca electrificada, control de acceso biométrico o interfon.

